Hecho en Medellín

Good taste goes everywhere.

Hacemos chocolatinas rellenas a mano en Medellín, para partirlas en la mesa y decidir después si se comparten.

Barras de Marañón por el reverso, con marañones a la vista, alrededor de una barra con el relieve «Hecho en Medellín», sobre fondo naranja.

Nuestra historia

No es antojo, es placer.

El antojo es rápido, pasajero y cotidiano. El placer, en cambio, se detiene, se disfruta y se recuerda. Por eso no hacemos chocolate para salir del paso: hacemos una chocolatina para abrir con calma, partir con las manos y comer sin afán.

Hecho sin atajos.

Del cacao al relleno y del molde al empaque, cada detalle tiene una razón. Esa razón se siente cuando partes la chocolatina, ves el relleno y notas cómo cambia la textura en cada mordida.

Trabajamos a mano y en lotes pequeños, con cacao colombiano y rellenos que hacemos nosotros. Lo demás lo decide el sabor.

Tomamos el camino largo.

Había un camino corto: comprar una base, rellenarla y empacarla. Preferimos hacer nosotros el chocolate y los cuatro rellenos, aunque tome más tiempo.

Los rellenos se hacen en nuestro taller de Medellín, y ahí cada chocolatina se rellena, se cierra y se empaca a mano.

Del cacao a la mordida

Todo empieza con cacao colombiano, que convertimos en nuestro propio chocolate de leche, con 33 a 38% de cacao. Lo buscamos suave y cremoso, para que el relleno tenga la última palabra.

No usamos bases prefabricadas. Cada relleno sale de nuestro taller: pistacho natural, caramelo a fuego lento, galleta entera, crema de marañón. Por fuera, un chocolate que se quiebra limpio; por dentro, crema y crocante.

Hasta el último detalle

Diseñamos nuestro propio molde, con Hecho en Medellín grabado en la chocolatina, y un empaque que se reconoce de lejos.